Tras el suplicio de la flagelación y la coronación de espinas, Jesús muere en la cruz, como culminación de todo lo que ha sido su vida. Nosotros agradecemos todo lo que ha hecho por nosotros y, ante la cruz, nos postramos y lo reconocemos como único Señor y único camino de vida.
Por la mañana, a las 11 h., Via crucis irterparroquial; por la tarde, a las 18:30 h., celebración de la Pasión del Señor; y por la noche, a las 22 horas, Sermón de la Soledad (en la Santa Cruz) y procesión.
«Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzando una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza» (Jn 19,1-2)





