San Francisco Javier

No es lo mismo conocer a Jesús «de oídas» que «de vividas», es decir,  no es lo mismo tener datos  sobre Jesús («Unas mujeres nos han contado que ha resucitado…»), que tener experiencia personal de un encuentro con Cristo vivo («¡Es verdad, ha resucitado el Señor!»)

«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras» (Lc 24,32)