San Francisco Javier

Los caminos suelen ser de ida y vuelta. Por ellos, podemos irnos y alejarnos de un lugar, y, por ellos, podemos retornar a él. Tras alejarnos de Dios por nuestros pecados, podemos volver a él, como hijos pródigos, por la conversión.

«Pensándolo bien (…) entonces, se dijo: Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre». (Lc 15,17-18)

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