San Francisco Javier

Vosotros sois la luz del mundo. Vosotros sois la sal de la tierra.
 
Estas palabras de Jesús son un elogio de nuestra identidad y una descripción de nuestra misión (llevar una vida radiante y «sabrosa»).  Son también una advertencia de un posible peligro y una llamada a la conversión (frente a una vida apagada y «sosa»).
 

«Vosotros sois la sal de la tierra (…). Vosotros sois la luz del mundo» (Mt 5,13,14).