Queridos feligreses.
En otros años por estas fechas, el saludo parroquial se centraba en el tiempo de vacaciones, tan deseado, tan necesario y tan rico de experiencias (encuentro con la familia y las raíces, con los amigos, con la naturaleza, con lugares desconocidos…), propio de esta época.
Por desgracia, este año el saludo tiene un tinte más triste debido al “infierno de los fuegos” que está asolando a España y a otros países. En la provincia también los hemos sufrido, especialmente dos, el de Selas-Aragoncillo, y sobre todo por su magnitud, el llamado de la Mierla.
Los terribles datos de los daños causados ya los conocemos.
Os ofrezco la nota que emitió nuestro Obispado sobre estos incendios el 22 de julio.
“Seguimos con creciente preocupación los incendios producidos en la Sierra Norte y el Señorío de Molina de Aragón.
Agradecemos el generoso esfuerzo realizado por las autoridades públicas, instituciones, profesionales, agricultores, ganaderos, hosteleros, residentes, veraneantes y voluntarios en las tareas de extinción, seguimiento de la evolución de los incendios y atención a las personas.
Lamentamos los daños producidos y los problemas que se han planteado: evacuación de municipios, dificultades para el abastecimiento del ganado, pérdida de masa forestal, restricciones para el tránsito de vehículos, empeoramiento en la calidad del aire, y muchas contingencias que requieren respuestas coordinadas.
La Diócesis de Sigüenza-Guadalajara pone a disposición de quienes lo necesiten sus espacios de acogida. El apoyo de todos es imprescindible en estos momentos en que se debe contribuir a la seguridad de las personas y la prevención de riesgos.
Exhortamos a todos los sacerdotes, personas consagradas y seglares para que eleven oraciones en las Eucaristías, y en la plegaria personal y comunitaria, con el deseo de que se extingan los incendios y se superen sus lamentables consecuencias.
La Iglesia continuará estando presente en las zonas menos habitadas de la provincia, acompañando a toda la población, alentando el cuidado de la naturaleza, nuestra Casa común, con total dedicación y actitud de servicio” (+ Julián Ruiz Martorell).
Cuando las noticias sobre estos fuegos son muy positivas, en medio de otras más negativas en relación a distintos focos activos en otros lugares, y con la esperanza de que este infierno termine y deje de asolar la creación -tan bella- y la naturaleza -tan necesaria-, os saludo y os deseo un buen verano.
Vuestro párroco. Eugenio Abad.