Fiesta de la Soledad
Reunión de padres
Eucaristías participativas
Grupo de Catequesis
Comuniones en 2020
Entrada a Catequesis
Catequistas de San Francisco Javier
Eucaristía. Envío de agentes
Sínodo diocesano. Vívelo
Cáritas repartiendo alimentos
Seminario de Vida en el Espíritu
Bautismo en San Francisco Javier

Sabrá la Primavera que la estamos esperando

Es primavera y por muchos lugares nieva. Quizás sea una parábola de lo que nos está sucediendo.
La naturaleza anhela que llegue el tiempo primaveral para sacudirse el invierno, tiempo de frio letargo y silenciosa muerte; y para mostrar una creación preñada de vida, frutos y esperanza.
Hoy, os invito a tener muy presente a los enfermos contagiados por el virus; a todos -son muchísimos- ; pero especialmente a los que, cada día que pasa, van incrementando nuestra lista de conocidos, amigos, familiares, vecinos...-son también muchos-.
Ellos, como la naturaleza en primavera, esperan sacudirse el frio silencioso de la enfermedad y luchan por ver brotar en sus cuerpos aletargados por el veneno del virus la fuerza de la vida, la vida con su fuerza.
Les ayudamos con nuestra oración.

Si sabrá la Primavera
(Poema de la Hermana Lucía. Antequera 2020)

Si sabrá la Primavera
que la estamos esperando…

Si se atreverá a cruzar
nuestros pueblos despoblados,
colgando en nuestros balcones
la magia de sus geranios.
Si dejará su sonrisa
esculpida en nuestros campos,
pintando nuestros jardines
de verde, de rojo y blanco.

Si sabrá la Primavera
que la estamos esperando…

Cuando llegue y no nos vea
ni en las calles ni en los barrios,
cuando no escuche en el parque
el paso de los ancianos,
o el bullicio siempre alegre
de los chiquillos jugando.
Si creerá que equivocó
la fecha del calendario,
la cita que desde siempre
la convoca el mes de marzo.

Si sabrá la Primavera
que la estamos esperando…

Cuando estalle jubilosa
llenando de puntos blancos
los almendros, los ciruelos,
los jazmines, los naranjos…
una lluvia de azahar
refrescando nuestros patios.
Y no vea que a la Virgen
la engalanan para el Paso,
y nadie alfombra sus pies
con pétalos y con nardos.
Que se ha guardado el incienso,
el trono, la cruz y el palio.
Y que Cristo, igual que todos,
está en su casa encerrado,
y no lo dejan salir
ni el Jueves ni el Viernes Santo...

¿Pensará la Primavera
que tal vez se ha equivocado?

¿Escuchará los lamentos
de quien se quedó en el paro,
de quien trabaja a deshoras
por ayudar a su hermano,
de aquél que expone su vida
en silencio y olvidado?
¿Escuchará cada noche
los vítores, los aplausos
que regalamos con gozo
al personal sanitario?

¿Pensará la Primavera
que tal vez se ha equivocado
y colgará sus colores
hasta la vuelta de un año?

Si sabrá la Primavera
que la estamos esperando...

Que se nos prohíbe el beso,
que está prohibido el abrazo;
el corazón, sangre y fuego,
el corazón desangrado.

Si sabrá la Primavera
que ya la estamos soñando...
Asomados al balcón
de la Esperanza, esperamos
como nunca, que ella vuelva
y nos regale el milagro
de ver florecer la vida
que hoy se nos va de las manos...

¡Bienvenida, Primavera!
Hueles a incienso y a ramos,
con tu traje de colores
y los cantos de tus pájaros.
Ven a pintar de azul-cielo
esta tierra que habitamos.

¿No sentís que en este mundo
algo nuevo está brotando?
Si será la primavera
que está apresurando el paso…

Los comentarios están cerrados.

f

X