Las monedas (denarios o euros) suelen llevar impresa la imagen del «Cesar» de cada época… Pero el ser humano- de hoy y de siempre- lleva en sí mismo otra imagen, la de Dios y, por tanto, a Él, sólo a Él, cada uno debe su existencia. Reconocer la imagen de Dios, en nosotros y en nuestros hermanos, y actuar en consecuencia, es la tarea que tenemos por delante.
«Entonces replicó: Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (Mt 22,21)





