«Señor, mantén nuestras lámparas encendidas,
que nada ni nadie las apague,
que nada ni nadie las mantenga en la sombra». (O.Alonso)
Que nada ni nadie agote su aceite de la fe, esperanza y caridad.
«En cambio, las. prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas» (Mt 25, 4)





