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San Francisco Javier

Dios nos quiere activos y partícipes de su mismo trabajo para instaurar el bien y la justicia, para que su viña dé frutos a todos. Por eso, Dios sigue saliendo a nuestras «plazas», en cada momento de la vida, dándonos una y otra oportunidad, llamándonos a la hora que sea, para que trabajemos y, al final de la jornada, recibamos la paga del denario acordado, la eternidad.
 
«Salió al caer la tarde y encontró a otros parados y les dijo: ¿Cómo que estáis aquí el día entero sin trabajar?» (Mt 20,6-7)