Sabemos que el término «corazón» en la Biblia significa el centro de la persona, la sede de sus intenciones y de sus juicios; se podría decir que significa la conciencia. Pedir como Salomón «un corazón atento» es pedir una conciencia que sabe escuchar, que es sensible a la voz de la verdad y, por eso, es capaz de discernir el bien del mal. Un verdadero tesoro que hay que adquirir, una perla preciosa que hay que buscar.
«Concede a tu siervo un corazón atento (…) para discernir el bien y el mal» (cfr. 1 Re 3,9)





